El organillero solitario llora.
Los saxofones de plata dicen
que debo rechazarte.
Las campanas quebradas
y las velas gastadas
soplan en mi rostro con desdén.
Pero no es así, no nací para perderte.
Te deseo, te deseo...
Te deseo tanto...

Ojala la muerte nos encuentre vivos... (los bivos no pueden fazer el offizio de los muertos)
1 comentario:
Gracias por pasarte por la Urraca, saludos.
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